jueves, 10 de febrero de 2011

Clara Retamal: "El Presidente Frei tenía una septicemia por candida albicans

Sábado 2 de Septiembre de 2006 Revelador testimonio de la química Clara Retamal:

El Presidente Frei murió de una septicemia por hongos

La especialista guarda los resultados de los exámenes de sangre, aunque no ha declarado ante el ministro Alejandro Madrid.

HERNÁN ÁVALOS

La química inmunóloga y profesora universitaria Clara Retamal Gil reiteró ayer su convicción de que el Presidente Eduardo Frei Montalva murió a causa de una infección generalizada causada por el hongo candida albicans. Aseguró que el paciente recibió el agente patógeno, accidentalmente, por error quirúrgico del médico cirujano Augusto Larraín, quien lo intervino de una hernia al hiato en 1982, en la clínica Santa María. "Hoy aparecen personas que dicen que a don Eduardo Frei lo asesinaron... Yo nunca he estado de acuerdo con eso. Estoy perfectamente segura, porque yo hice el diagnóstico varios días antes que falleciera", dice enfática quien fuera profesora de la especialidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.

Ya retirada de la vida profesional activa, revela que aún guarda las "placas" y resultados de los exámenes efectuados a la sangre del ex Mandatario, aunque nunca ha sido requerida por el ministro en visita Alejandro Madrid para entregar su testimonio a la investigación. "Esto no es un misterio, porque incluso he mostrado estos resultados a mis alumnos, quienes pueden dar fe de ello. No me explico por qué ahora hay tanto revuelo, ya que esto no es nuevo", indica sorprendida.

Recuerda que en una reunión social el médico Patricio Rojas, ex ministro del Interior de Frei Montalva y cercano a la familia, aceptó su ofrecimiento para efectuar ese análisis de laboratorio, en vista del agravamiento progresivo del paciente. "Le entregué un diagnóstico muy completo: descubrí que tenía una septicemia por candida albicans, que es una enfermedad gravísima, de la cual pocas personas se salvan.

El Presidente Frei era una persona muy sana, claro, pero de eso falleció. ¡Yo no tengo la menor duda!", indicó categórica. -¿Por qué el Dr. Rojas no ha difundido la evidencia? "En realidad no sé por qué; él desde el primer momento no informó, o sea, no dijo claramente: 'la Dra. Retamal me entregó este informe hace unos años y aquí está: septicemia por candidiasis'".

La especialista explicó, luego, que el hongo aloja en las mucosas del cuerpo humano desde donde puede ser eliminado con medicamentos, pero que introducido al torrente sanguíneo en un paciente con su sistema inmunológico debilitado, resulta difícil de tratar. El testimonio científico entregado por la química inmunóloga Clara Retamal resulta concidente con el aportado por el médico micólogo Luis Ferrada del Instituto Microbiológico de la Universidad de Chile.

Su informe recogido por el diario La Tercera del 23 de octubre de 2000 señala respecto del caso del Presidente Frei Montalva: "Quince días antes de su muerte, recibimos una muestra de sangre para su hemocultivo. Allí aislamos abundante desarrollo de una levadura oportunista (hongo) que es habitual en el intestino y que cuando bajan las defensas inmunológicas, puede provocar septicemia". "El medicamento adecuado en ese momento no estaba en Chile y lo fueron a comprar a Buenos Aires. Cuando llegaron y se lo dieron ya él estaba casi agónico".


"El Dr. Rojas es un médico muy bueno. En realidad no sé por qué no informó, o sea, no dijo, claramente: 'la Dra. Retamal hace unos años me entregó este informe y aquí está'".

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Como se urden crónicas truculentas.

Una sigilosa diligencia se realizó en el Cementerio General. Apenas unos pocos testigos comprobaron que el cuerpo del ex Presidente seguía allí. El juez Alejandro Madrid verificó su estado y ubicación. Fue el paso previo al retiro del cadáver para determinar si el ex Mandatario fue envenenado en 1982.

La Nación
Jorge Molina Sanhueza Periodista.

Los últimos días de 2004 pasaban para los chilenos con las tradicionales preocupaciones de fin de año, mientras un grupo de hombres se desplazaba en un auto de la Policía de Investigaciones hacia el Cementerio General, para realizar una diligencia histórica en los anales judiciales y políticos del país.

El ministro en visita Alejandro Madrid -que sustancia la causa por la misteriosa muerte del ex Presidente Eduardo Frei- era uno de los ocupantes del vehículo, junto a su detective de confianza Nelson Jofré, su actuario y peritos.

No estaban tranquilos. Una duda crecía a medida que se acercaban al camposanto. La incertidumbre, en todo caso, se despejaría pronto, porque realizarían una diligencia que había sido preparada con extrema reserva por el magistrado y la familia Frei.

Cuando Madrid llegó hasta el patio 6, lo esperaban un par de panteoneros que ayudarían a aclarar la pregunta que hacía días rondaba en el proceso: ¿Estaba el cuerpo de Eduardo Frei Montalva en su tumba, habiendo transcurrido ya 22 años desde su extraño deceso en la clínica Santa María?

Pronto se procedió a cumplir con la resolución que obra en la causa: abrir la tumba del ex Mandatario y fijar planimétricamente las características del lugar y del cuerpo, y hacer varias fotografías.

Madrid bajó los veinte escalones que permiten el ingreso al mausoleo familiar para observar el procedimiento. Se abrió el ataúd sellado y se confirmó que el cuerpo estaba en su lugar. Un respiro de tranquilidad corrió entre los presentes.

La decisión de Madrid no era arbitraria. Se basaba en lo que ordena el actual Código de Procedimiento Penal, en el Título Segundo que habla de “la comprobación del delito en casos especiales”, entre los artículos 121 al 137. Y este último, entrega las pistas del por qué Madrid decretó esta diligencia: “Si el cadáver ha sido sepultado antes del examen pericial, y las circunstancias permitieren creer que la autopsia puede practicarse útilmente y sin peligro para la salud de los que deben ejecutarla, el juez dará aviso al administrador del cementerio de que procederá a la exhumación, indicándole el día y hora en que se la va a practicar. Trasladándose en seguida a ese establecimiento, acompañado de uno o más facultativos, averiguará el sitio donde fue sepultado el cadáver, lo hará exhumar y lo identificará en la forma dispuesta por el artículo 122, siendo ello posible, o con el testimonio de las personas que lo inhumaron o de otras que puedan reconocer al difunto. Practicadas estas diligencias, de que se pondrá testimonio en autos, y ejecutada la operación pericial, el cadáver será nuevamente sepultado”, señala el mencionado artículo del Código de Procedimiento Penal.

Pero no se trató de una exhumación -por así decirlo- tradicional, ya que al cuerpo de Frei no se le practicó una nueva autopsia, sino que sólo se verificó su estado, ubicación e identificación y, luego, fue devuelto a su sitio original. El próximo paso será sacarlo de su tumba por segunda vez y que un grupo de especialistas determinen si el principal opositor de la dictadura fue envenenado en 1982.

Los análisis podrían llevarse a cabo fuera de Chile debido a la necesidad de usar tecnología de punta, para definir el tipo de veneno supuestamente usado. Hasta ahora se han mencionado tanto peritos del FBI como de laboratorios internacionales especializados en esta tipo de situaciones.

Esta historia fue reconstruida por LND consultando a varias fuentes vinculadas al caso, quienes pidieron reserva de su identidad. Este medio también contactó a Álvaro Varela, el abogado de la familia Frei, quien se excusó de emitir algún comentario, aduciendo que debía guardar celoso secreto de una causa que está bajo sumario y en conocimiento de un ministro en visita.


Para esta diligencia, el magistrado acumuló diversas evidencias que le hicieron sospechar de que la muerte de Frei pudo tratarse de una operación de inteligencia fraguada para sacarlo de la escena política. En 1982, Frei se alzaba como el personaje más influyente de la oposición a Pinochet.

La primera de estas pruebas fue el hallazgo, a fines del 2002, del informe de una desconocida autopsia -rolada 9/82-, olvidado durante más de 20 años en el Departamento de Anatomía Patológica del hospital clínico de la Universidad Católica. Un cercano a la familia Frei dio el aviso y el documento -firmado por el doctor Helmar Rosenberg- fue entregado al ministro Madrid. El magistrado ordenó a la policía incautar todo lo relativo a la muerte del ex Mandatario que hubiera en esas dependencias.

Pero seguiría una cascada de sorpresas. El documento de dos páginas y otros análisis relativos a toxicología y revisión de distintos órganos estaban mecanografiados en máquinas de escribir distintas. Y uno de ellos había sido hecho en una impresora de punto, y en 1982 el hospital de la UC no contaba con esa tecnología.

El ministro interrogó a los médicos que realizaron la autopsia y embalsamadores del cadáver del ex Presidente: Helmar Rosenberg y Sergio González, quienes aún trabajan en la UC. Y así surgió una nueva situación altamente irregular: el informe 9/82 había sido agregado diez años más tarde al legajo médico sobre la muerte de Eduardo Frei Montalva.

Los testimonios de los dos médicos indicaban al entonces jefe de Patología de la UC, doctor Roberto Barahona (hoy fallecido) como el responsable de haber dado la orden de hacer la autopsia a Frei.

Sin embargo, la duda continuó. Rosenberg declaró que Barahona estaba interesado en hacer un estudio morfológico de los restos del ex Mandatario, “le inquietaban las posibles secuelas de una tuberculosis que habría sufrido Eduardo Frei en su juventud”, dijo a la detective Palmira Mella.“Días después de realizar el estudio microscópico de las muestras, incluyendo la microscopía electrónica el 10 y 17 de marzo de 1982, y de efectuar un análisis de las alteraciones morfológicas encontradas, confeccioné un protocolo manuscrito de todo lo encontrado. El examen de la microscopía electrónica 82-41 (riñón) y 43 (hígado) no aportó datos de utilidad para la interpretación de los hallazgos, por lo que no figura en el protocolo”, agregó Rosenberg. La policía seguía incrédula. Por eso ubicaron a la secretaria que transcribía los informes, hasta que dieron con Carmen Victoria Barahona Solar, hija del jefe de la unidad antes mencionado. “Respecto al procedimiento de cómo se confeccionan los Protocolos de Autopsias, debo señalar que éstos, una vez que el médico realiza su autopsia, se utilizaba el método del dictáfono, en donde se grababa en un microcasete todo el procedimiento y, luego, se me entregaba la cinta para mecanografiarla. Esto se hacía generalmente al día siguiente. La parte histológica, que corresponde a las muestras de vísceras que se insertan en las placas de vidrio para un posterior análisis, la que quedaba pendiente, por lo que se mecanografiaba una vez que estuvieran listos los resultados y se agregaba al informe, el que una vez terminado era entregado al médico que lo había solicitado para su firma, y después se archivaba hasta que se juntaban cien informes para enviarlos a empastar. En ese tiempo, yo misma me encargaba de enviar a empastar cada uno de los tomos, con las respectivas autopsias, las que eran en orden correlativo por cada año; cada tomo contiene un total de cien autopsias, por lo tanto, era la encargada de insistir a los médicos de los protocolos de autopsias que faltaban. Era la encargada de rescatar los informes restantes, por ejemplo, estudios de cerebro que lo hacían distintos neurólogos”, relató la hija de Barahona. La descripción de la mujer era hasta ese momento, sólo informativa de los procedimientos administrativos de la UC. Sin embargo, el semblante y los dichos de la secretaria cambiaron cuando los detectives le exhibieron el documento 9/82.

“Con respecto al informe de autopsia N° 9/82, que corresponde a don Eduardo Frei, no lo reconozco como los informes que yo mecanografiaba, ya que no corresponde el tipo de escritura de la máquina que yo usaba y tampoco el tamaño del papel utilizado, ya que en ese entonces, como era lo acostumbrado, utilizaba el papel tamaño oficio. Al revisar el informe de la autopsia N° 9 del señor Frei, me percato que su letra corresponde a la de una impresora, presuntamente realizada por un computador. Pero en 1982 no existía en el Departamento un computador, lo que queda en evidencia en los demás informes de autopsias del citado tomo, que los confeccionábamos en máquina de escribir eléctrica”, agregó la misma mujer.

Madrid decretó una serie de diligencias para establecer la antigüedad del papel, pero en el Laboratorio de Criminalística de Investigaciones (Lacrim) no lograron establecer la data exacta del documento.


La habitual calma intelectual de Madrid se vio alterada. Descubrir que la autopsia podía ser falsa le daba nuevos indicios que se sumaban a: las extrañas peticiones hechas desde el Bacteriológico (hoy Instituto de Salud Pública) de toxina botulínica a Brasil; la muerte -en diciembre de 1981- de reos comunes e intoxicación de miristas en la Cárcel Pública, y al descubrimiento del Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército, ubicado en Carmen 339, dependencias que hoy albergan al Archivo Judicial. Un secreto de Estado guardado en muy pocas bocas.

Pero había más. Los cruces judiciales apuntaban al caso Letelier y su vínculo con el químico de la DINA Eugenio Berríos Sagredo, proceso que también sustancia Madrid. Fue así como trajo a la vista el expediente por la muerte del cabo de Carabineros Manuel Jesús Leyton, también miembro de la DINA.

El deceso de este uniformado está relacionado con la desaparición de Daniel Palma Robledo, un militante comunista, quien fue detenido el 4 de agosto de 1976 y a quien Leyton le robó su renoleta celeste.

Pasó poco más de un año, cuando el 21 de marzo de 1977 el ciudadano francés Marcel Duhalde conducía otra renoleta por el centro de Santiago, similar a la robada por la DINA. Fue abordado y secuestrado por civiles, quienes le maniataron y abandonaron en el Cajón del Maipo.

Duhalde dio aviso a Carabineros, que ubicaron el automóvil y detuvieron a Manuel Jesús Leyton, Heriberto Acevedo y al hermano del primero, Julio Leyton, en cuya casa estaba la renoleta de Palma Robledo. Todos eran agentes del organismo represivo. El hecho se denunció como un delito, se abrió un proceso y Manuel Leyton reconoció que el robo correspondía a una operación de la DINA, para obtener repuestos para el auto que pertenecía a un desaparecido.

La DINA rescató a Leyton de manos de Carabineros y lo llevó a uno de sus centros médicos, donde falleció de un paro cardíaco, pese a tener poco más de 20 años. La DINA culpó a Carabineros de haber torturado al agente, pero nunca se comprobó qué sucedió, ni tampoco si se usó algún elemento exógeno en la muerte del uniformado.

Pero el ministro Madrid ha seguido una línea coherente en busca del uso de venenos para eliminar personas y la historia de Leyton tiene similitudes con el caso de la muerte de Frei. Por esta razón, citó a declarar al coronel (R), ex DINA y jefe del mencionado carabinero, Germán Barriga, quien se suicidó recientemente, lanzándose desde el piso 18 de un edificio.

Durante la semana, algunos medios publicaron que Barriga prestaría testimonio ante Madrid, pero en realidad ya lo había hecho. De acuerdo a los antecedentes recabados por LND, Barriga reconoció haber sido el jefe del Leyton y relató cómo funcionaba la estructura de la DINA en aquellos años, aunque manifestó desconocer la forma en que murió el policía y si este había sido envenenado. Sin embargo, habría aportado off the record algunos detalles adicionales al magistrado.

De ahí que para Madrid, la muerte de Barriga fue un balde de agua fría, ya que entrecruzando información encontró una pista que le podría haber causado más de algún dolor de cabeza al ex agente suicida, dijeron fuentes ligadas al proceso. Por esta razón, también entre los círculos de ex agentes de la DINA, se especule que a Barriga lo tenía preocupado el caso Leyton, porque estaba ad portas de tener que asumir la responsabilidad de su muerte.

Pero al magistrado no le satisficieron las declaraciones de Barriga ni de otros ex agentes. Ya tendría decidida la exhumación de Leyton, y sus restos serían auscultados por especialistas.

Para esta diligencia, Madrid se ha contactado con la familia del ex uniformado y, pronto, su sepultura será abierta.


En diciembre de 1981, los miristas Ricardo y Elizardo Aguilera compartían la “carreta” en la Cárcel Pública con quien fuera el jefe de las milicias de resistencia del MIR, Guillermo Rodríguez Morales y Adalberto Muñoz Jara. Junto a ellos, estaban los reos comunes Víctor Hugo Corvalán Castillo y Héctor Pacheco Díaz.

Pero una misteriosa enfermedad los afectó a todos. Era el botulismo, provocado por la toxina clostridium botulinum, que en Chile había afectado sólo a una congregación religiosa en los ‘70. Corvalán y Pacheco fallecieron, pero los otros se salvaron gracias a la solidaridad internacional.

Esta historia es públicamente conocida, pero el ministro Madrid auscultó en el otrora Bacteriológico y, siguiendo nombres y tomando declaraciones, logró establecer la existencia del Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército, cuyo jefe fue el doctor con grado militar, Eduardo Arriagada Rehren, quien llegó a ser el jefe de Sanidad castrense, bajo el mando del general Izurieta, como lo informó LND en su edición del pasado 9 de enero.

Y en el proceso, el ministro Madrid tiene indicios para acreditar que la toxina fue ingresada al penal por una tercera persona, lo que podría constituir una importante prueba de que desde el Ejército se realizó una operación para probar este veneno traído, supuestamente, desde Brasil por el Bacteriológico y entregado al laboratorio de calle Carmen.

La primera prueba la entregó a fojas 552 del proceso la químico farmacéutica con especialidad en alimentos Eliana Marambio Leiva, quien revisó la celda de los internos, los alimentos y conservas con que se habrían intoxicado.

En su declaración, la mujer dijo que, junto a un doctor del Sesma, Horacio Boccardo, realizó un análisis de todos los alimentos que encontraron en la celda, pero dieron resultados negativos.

Pero a poco andar, en foja 224 de la causa, aparece un doctor norteamericano llamado Virgilio Scuttia, quien era el encargado de la OMS en Chile y hombre de confianza del jefe del Bacteriológico, coronel Joaquín Larraín Gana, precisamente el mismo que pidió traer la toxina botulínica a Chile para el laboratorio del Ejército.

Este detalle lo entregó quien fuera el jefe del departamento de liofiliziación del Bacteriológico, Marcos Poduje Frugone, el mismo que retiró el veneno desde la Cancillería, cuando estaba ubicada en La Moneda a mediados de 1981.

“El doctor Virgilio Scuttia podía pasar por encima del conducto regular del cepario, para pedir toxinas botulínicas. Él era un ciudadano norteamericano que trabajaba para la OMS y era de confianza del Larraín”, explicó Poduje.

Pero en otra declaración, del mismo Poduje, ahora a foja 539, dijo que había venido otro cargamento de botulismo a Chile, esta vez del Centre of Disease Control and Prevention (Centro de Control y Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos. Esta pista aún es investigada por el ministro.

Por esta razón, Madrid decidió pedir la lista de agregados militares en Argentina y Brasil entre 1980 a 1982. Lo que buscaba para satisfacer su sospecha apareció en Buenos Aires.

Se trataba del oficial de Ejército destinado a la embajada chilena, Hugo Salas Wenzel, el mismo que el pasado viernes fue condenado a cadena perpetua por la llamada Operación Albania, en su calidad de jefe de la desaparecida CNI.

Pero había más. La declaración de uno de los presos políticos. Adalberto Muñoz Jara, a fojas 366, relató al magistrado que días antes de la intoxicación un gendarme, llamado Pedro Segura, le dijo: “Oiga, Muñoz. ¡Cámbiese de carreta! Usted no tiene nada de político. No coma con ellos. Más tarde, cuando volví a la cárcel después de haber estado internado en el hospital, Segura había sido trasladado”.


Algo había en el caso de la intoxicación de los presos políticos y comunes que hacía ruido al ministro para la comprensión global del proceso. No tenía sentido que el envenenamiento estuviera dirigido a un lugar donde habían reos comunes. Tampoco contra los hermanos Aguilera ni el ronco Rodríguez.

Madrid entonces siguiendo otras pistas llegó a su última línea de investigación: la muerte del coronel Roger Vergara -quien fuera el jefe de la Escuela de Inteligencia del Ejército- a manos del MIR el 15 de julio de 1980.

El magistrado tiene indicios de que la toxina botulínica iba dirigida a matar al autor material de este crimen, Carlos García Herrera, quien también estaba recluido en la Cárcel Pública en 1981, como confirmó a este diario quien fuera su abogado, Alfonso Insunza.

Hasta ahora, lo que está claro en la investigación por la muerte de Frei Montalva es que la complejidad del caso comenzará a entregar luces una vez que Madrid exhume los restos del ex Mandatario, los del ex agente de la DINA Manuel Jesús Leyton y realice con tecnología de punta una nueva autopsia.

También cuando el magistrado envíe un nuevo oficio al Ejército con todas las pruebas que ha reunido sobre el Laboratorio de Guerra Bacteriológica, cuya existencia la institución negó tener conocimiento en respuesta a un requerimiento anterior del juez.

Al término de esta semana, la tanatóloga Carmen Cerda dijo en una entrevista que si la ciencia había podido determinar de qué murió el faraón egipcio Tutankamón, bien podría saberse de qué falleció Eduardo Frei Montalva.

Del blog:

Así como estos la izquierda y sus periodistas han urdido tramas, que rayan en lo diabólico. Son despadiadas historias, que han utilizado para desprestigiar y estigmatizar nuestras FF.AA., y Carabineros. Nada les impide escribir y afirmar lo que se les ocurra pues cuentancon la complicidad de altos magistrados.

Ver blog de Hermógenes Pérez de Arce en relación a esta historia.

Los porfiados hechos, ya no son porfiados

Oportunismo político barato


sábado, 13 de junio de 2009

Ex presidente Aylwin:"Se ha actuado de manera muy injusta con Patricio Rojas"






Sábado 14 de Marzo de 2009.

Por FRANCISCO TORREALBA.

En cuanto el abogado de la familia Frei Ruiz-Tagle, Álvaro Varela, a comienzos de este mes acusó al ex ministro DC Patricio Rojas de encubrimiento en el caso de la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, el también ex Mandatario Patricio Aylwin se contactó telefónicamente con Rojas para entregarle su total respaldo.

Esa era la única señal de rechazo del ex gobernante a las imputaciones de Varela en contra de su ex secretario de Estado. Aylwin había preferido guardar silencio y sólo comentaba el tema con sus más cercanos.

Pero ayer, en conversación con "El Mercurio" Aylwin defendió abiertamente el actuar de su ex colaborador y criticó las acusaciones hechas por el representante de la familia Frei.

"Yo tengo mucha confianza, plena confianza en Patricio Rojas. Es un hombre con una personalidad fuerte que ha demostrado en su vida una seriedad y entereza para enfrentar los problemas, y confío que lo hará otra vez", dijo el ex Presidente.

Asimismo, aseguró que respalda a su ex ministro de Defensa cuando éste afirma que nunca autorizó el embalsamamiento al cuerpo de Frei Montalva en 1982, que según Varela, es lo que Rojas habría ocultado por más de 20 años y que ratificaría el posible encubrimiento.

"Tengo plena confianza en lo que él dice. No se me pasa por la mente que él tenga alguna responsabilidad en lo que le ocurrió a Eduardo Frei Montalva", manifestó.

También y en respuesta a las acusaciones de Varela, Aylwin responde tajante.

"Yo no conozco al abogado (Álvaro) Varela, pero me parece que lo que ha hecho con Patricio no corresponde, yo como abogado no lo habría hecho. En esto se ha actuado de manera muy injusta con Patricio Rojas", sostuvo Aylwin.

No obstante, el ex Mandatario coincidió con parte de la tesis de la familia Frei, al señalar que "todos los que fuimos amigos de Frei tenemos una sospecha de que algo raro pasó con su muerte".

Las acusaciones de Varela contra Rojas

A comienzos de marzo el abogado Álvaro Varela apuntó por primera vez contra el ex ministro Patricio Rojas por el caso de la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. "La realización de la autopsia y los informes posteriores, y la característica secreta de ello y lo que significó, indudablemente en mi opinión constituye un acto que lo podríamos llamar de encubrimiento del delito, porque como se sabe aquí, se aplicaron procedimientos que hacían muy difícil a posteriori descubrir ciertos elementos tóxicos que se hubiesen podido introducir en el cuerpo", dijo.

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lunes, 23 de marzo de 2009

Ex-Ministro Rojas esta dolido.


Entrevista del 8 de marzo del 2009 al Dr. Patricio Rojas.

El ex ministro insiste en que hubo un "error quirúrgico" y que ex Presidente no fue asesinado:
No creo que los colaboradores de Frei Montalva debamos pasar a la posteridad como ingenuos

"Tal vez nos podrán hacer otros cargos, pero no insultos a la inteligencia colectiva", dice el ex ministro, al responder a los cuestionamientos por no haber sido más vigilantes.
"Hay que tener respeto por el Presidente Frei Montalva y no decir necedades", dice frente a la comparación de la defensa entre los embalsamamientos de Diego Portales y del ex mandatario.

NELLY YÁÑEZ N.

Está dolido y se le nota. No puede creer que la defensa del ex Presidente Eduardo Frei Montalva -que baraja la tesis del asesinato- lo esté apuntando como encubridor de los hechos que estuvieron detrás de la muerte del gobernante, el 22 de enero de 1982.
"Mi conciencia está tranquila. No soy encubridor de nada", dice tajante a "El Mercurio", en sus oficinas de calle Asturias en Las Condes.

No tiene rastros de bronceado. Sus vacaciones en Concón -comuna de la que es fundador- debió interrumpirlas para aclarar que no tuvo conocimiento sobre la entrega de comisiones por la compra de los aviones Mirage, punto al que no quiere referirse en esta oportunidad, y para declarar por el caso Frei ante el juez Alejandro Madrid.

¿Se le practicó una autopsia?
-Se le acusa de haber ocultado por más de 20 años que al ex Presidente se le practicó una autopsia
No fue una autopsia, fue un embalsamamiento. En la Clínica Santa María, el doctor Roberto Barahona, amigo del Presidente Frei y profesor de Medicina en la Universidad Católica, le hizo ver a la familia que en caso de fallecimiento era previsible que hubiera un funeral de Estado y que para evitar el proceso de descomposición del cuerpo era conveniente proceder a un embalsamamiento.
-¿La autorización la dio usted?
No. Una autorización así sólo la puede dar la familia, y entiendo que la dio la señora Maruja. Personalmente, no tuve ninguna intervención.
-Usted habla de embalsamamiento, pero la familia afirma que hubo una autopsia no autorizada
No fue una autopsia. Insisto, lo que se practicó fue un embalsamamiento.
Retiro de vísceras y causas que determinaron la muerte.
-Pero hubo retiro de vísceras, y la familia sospecha que eso se hizo para eliminar evidencias de químicos que pudieran comprobar la intervención de terceros.
Lo que ocurre es que el embalsamamiento, por el procedimiento que realizaron los médicos, exige el retiro de las vísceras, y el estudio de éstas determinó que la muerte fue por complicación posoperatoria, obstrucción intestinal, peritonitis, shock séptico, compromiso multisistémico y septisemia terminal por el hongo Candida albicans.

-¿Ese informe fue por escrito?

Cuando se produjo el examen de las piezas anatomopatológicas, los médicos que hicieron el embalsamamiento invitaron a los médicos tratantes y a mí a conocer los resultados. El informe fue verbal.
-¿Nunca vio nada por escrito?
No.
-Se lo pregunto porque desapareció un informe de autopsia, y años después apareció otro, que no era el original, que había sido reescrito...

Yo no soy el investigador de esta causa. Yo fui un amigo médico presente. No estoy para indagar si hubo escrito o no.
-¿Tampoco detectó nada extraño? La familia sostiene que para realizar el procedimiento los doctores pusieron el cuerpo del ex Presidente en una escalera.
Los hombres del ex-presidente también estaban allí.
Mire, estábamos todos los hombres del Presidente en la clínica: Raúl Troncoso, Juan Hamilton, Rafael Moreno y algunos médicos; entre ellos, Juan Luis González, que fue el que los recibió en la Clínica Santa María y facilitó el acceso a la habitación.

-Cuando se exhumó al ex Presidente, la defensa afirma que pudo comprobar que no fue embalsamado, pues el cuerpo presentaba signos cadavéricos.

Eso tendrán que probarlo. Eso revela una profunda ignorancia de parte de quienes dicen esas cosas.

-La defensa ha hecho una comparación con Diego Portales, quien fue embalsamado y cuyo cuerpo mostraría un estado de preservación mayor.
Eso es fantasía. Hay que tener respeto por el Presidente Frei Montalva y no decir necedades.

-¿Por qué al cardenal Raúl Silva Henríquez no se le aplicó el mismo sistema que a Frei, siendo que estuvo el mismo tiempo expuesto en la catedral?

He dicho que hay distintos procedimientos de embalsamamiento, y el procedimiento que se aplicó para conservar el cuerpo de Frei Montalva fue el que se señala por los patólogos.

Oposición a la operación en Chile
-Usted siempre se opuso a que el ex Presidente Frei se operara en Chile. ¿Tenía temor a que le pasara algo?
Me opuse terminantemente, pero la operación la autorizó el propio Presidente Frei. Y me opuse porque la hernia al hiato, a principios de los 80, se trataba médicamente no quirúrgicamente.
-Pero el doctor Augusto Larraín había hecho muchas operaciones...

Había cirujanos como el doctor Larraín que habían tenido acceso a esta técnica nueva, pero eso no transformaba esta operación en frecuente ni de bajo riesgo.

-¿No tenía temores políticos?

Estábamos en una época muy turbulenta, en que podrían actuar diversas manos negras que más vale que no hubieran estado nunca presentes.

-¿Tampoco tuvo sospechas de que alguien del equipo médico pudiera estar atentando en contra de la vida del ex Presidente? Se habla de uso de talio y gas mostaza en los informes entregados al juez Alejandro Madrid.

Sobre eso volvemos a las hipótesis. Sí existió una llamada telefónica diciendo que se iba a atentar contra la vida del Presidente, y se tomaron todas las precauciones posibles. Y digo posibles porque la vigilancia permanente de un enfermo grave es un problema muy serio, porque aunque el acceso a la habitación de un enfermo grave está limitado, tiene una prohibición a personal médico y paramédico, es imposible chequear cada procedimiento a toda hora.

Médicos de la CNI no los conozco.
-Hay evidencias de que algunos médicos eran de la CNI y de la clínica clandestina London. ¿Usted lo sabía?
En lo absoluto.
-Se sostiene que el doctor Pedro Valdivia era de la CNI, y atendió a Eduardo Frei por las noches.
No lo conozco.
-Sí conocía a Patricio Silva, que era del Hospital Militar y era su concuñado.
¡Cómo no lo iba a conocer! Fue colega mío en el gobierno de Frei Montalva y un gran cirujano. A tal punto de que lo operó exitosamente de una hernia inguinal. Por eso estaba en su equipo.
-Ahora se le acusa de haber llamado al doctor Rodrigo Vélez, que era de la CNI, a la segunda operación.
No tengo ninguna información.


¿Ingenuidad?
-¿Hay un mea culpa? ¿Pecaron de ingenuidad?
No creo que los colaboradores de Frei Montalva debamos pasar a la posteridad como ingenuos. Tal vez nos podrán hacer otros cargos, pero no insultos a la inteligencia colectiva.
-¿No cree en la intervención de Eugenio Berríos?

Ésa es una conjetura más, que si ha existido, el ministro Madrid la debe responder.

-¿Detrás de la muerte de Frei hubo negligencia, una operación de la Dine?

Un error quirúrgico, seguido de las complicaciones. Si existió otro factor de mano criminal que causó algún daño, seguramente va a provocar una profunda conmoción en el país por las responsabilidades que puedan estar involucradas.

-¿Qué siente al ser cuestionado?
El único que me ha acusado es un abogado que no es muy conocido en el foro. No he encontrado a nadie más que me acuse.
-Carmen Frei lo catalogó de mentiroso y lo conminó a responder públicamente a quién encubría.
Esa afirmación de Carmen Frei tratándome, incluso, de mentiroso pudo haberme llevado a una querella en su contra, pero preferí callar, porque algún día tendrá que recapacitar.

-¿Cómo están sus relaciones con Eduardo Frei y la familia Frei?
Con los Frei Ruiz-Tagle el afecto ha disminuido, pero no por causa mía.
-¿Qué significaría para usted si se comprueba que el ex Presidente efectivamente fue asesinado?
Si se comprueba que el Presidente Frei fue asesinado, me provocaría una profunda conmoción e indignación. A nivel político, habría un tipo de retroceso de la convivencia que hemos logrado.
Una autorización así (embalsamamiento) sólo la puede dar la familia, y entiendo que la dio la señora Maruja".


Carmen Frei, refuta a ex-ministro Rojas.


SANTIAGO, 9 de marzo de 2009.- Carmen Frei, hija del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, refutó hoy las declaraciones del ex ministro Patricio Rojas y aseguró hoy que ningún miembro de su familia tuvo nunca conocimiento de los procedimientos que se le realizaron al cadáver de su padre.


"Deseo entregar mi opinión después de muchos meses en los cuales he guardado silencio esperando el avance de la investigación", sostuvo la ex senadora, añadiendo que a su juicio Rojas "ha tenido versiones contradictorias".


"Unas son las que están en el expediente y otras muy distintas las que hemos conocido.  Ahora afirma en los medios, contradiciendo lo que le respondió a la policía, que no fue autopsia lo que se le hizo a mi padre sino un embalsamamiento", declaró.


En entrevista con El Mercurio Rojas aseguró el fin de semana que el cuerpo de Frei Montalva no fue sometido a ninguna autopsia, sino a un embalsamamiento, proceso en el cual él no habría tenido ninguna intervención. "Una autorización así sólo la puede dar la familia, y entiendo que la dio la señora Maruja", indicó.


Sobre este punto -según informó radio Cooperativa- Carmen Frei señaló que es una "ofensa inaceptable" que vinculen a su madre con el caso, pues nadie de la familia tuvo nunca conocimiento de los procedimientos que se le realizaron al cadáver.


Además, dijo estar segura de que las "contradicciones e inexactitudes" de Rojas "serán elementos de mucha importancia" para la investigación llevada a cabo por Madrid.


"Si el juez lo llamó a declarar y bajo la condición en que lo hizo, es una decisión cuyas razones sólo el magistrado  debe conocer. Nuestro interés no es el doctor Rojas; nos interesa la verdad y por ella luchamos y seguiremos hasta el final", concluyó.Fuente

Ex-ministro Rojas podría ser acusado como encubridor.


SANTIAGO,  martes 3 de marzo de 2009..- 

El abogado Álvaro Varela, que representa a la familia Frei, afirmó hoy que el ex ministro Patricio Rojas podría ser acusado de encubrimiento en la investigación que se lleva a cabo por la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, si se comprueba que el deceso, ocurrido en 1982, se debió a un asesinato.


En declaraciones a radio Cooperativa, el profesional dijo que Rojas, que fue ministro de Defensa en el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994), ocultó el hecho de que el cadáver de Frei fue sometido a una autopsia.


En su opinión, este hecho y los informes posteriores, "indudablemente, constituye un acto que podríamos llamar de encubrimiento del delito".


"Como se sabe, aquí se aplicaron procedimientos que hacían muy difícil, a posteriori, descubrir ciertos elementos tóxicos que se hubiesen podido introducir en el cuerpo", precisó.


A su juicio, el hecho de que Rojas no haya informado a la familia acerca de la autopsia es una de las grandes incógnitas que él intentará esclarecer con otras diligencias judiciales, de las que derivarán, "con toda seguridad, solicitudes de procesamiento", probablemente el próximo abril.


Rojas y la familia Frei se distanciaron en 2006, cuando el ex ministro afirmó en un programa de televisión que en las versiones sobre la posibilidad de un asesinato del ex presidente había "muchas conjeturas y pocas evidencias".


El juez Madrid también interrogó en los últimos días a Sergio Fernández, ministro del Interior de Pinochet cuando ocurrieron los hechos, el cual, según Varela, "aporta al contexto en que ocurre la muerte de Eduardo Frei Montalva, de los meses anteriores, cuando desde el Gobierno se profirieron amenazas contra personas que estuviesen realizando actividad política contraria a la dictadura".


Para el abogado, hay una serie de actos previos a la muerte de Frei, como vigilancia y seguimientos, que se parecen a los que fue sometido el líder sindical Tucapel Jiménez, asesinado por agentes del régimen el 25 de febrero de 1982.


Según Varela, las muertes de Jiménez y Frei "vienen accionadas con una autoridad intelectual desde un mismo origen, son equipos distintos, sin lugar a dudas, pero tienen un mismo origen y son movidos desde un mismo eje motor".Fuente

jueves, 19 de marzo de 2009

Juez Madrid desmiente versiones que establecen que ex Presidente Frei fue asesinado

La jefa del equipo de peritos, Carmen Cerda, sostuvo que sí hubo intervención de terceros en la muerte de Eduardo Frei Montalva.

09/07/2008 -

Luego que la jefa del equipo de peritos del ministro Alejandro Madrid, Carmen Cerda, manifestara que sí hubo participación de terceros en la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, el juez desmintió dicha información, ya que aún no se encuentran en su poder las pericias encargadas al extranjero.

"Es muy prematuro decir eso, los informes de las pericias encargadas en el extranjero no me han llegado; la perito Cerda forma parte de mi equipo, era funcionaria de la Policía de Investigaciones, pertenecía al laboratorio de Criminalística y es un médico muy calificada, pero es muy prematuro y tampoco le corresponde a ella evaluar una situación como esa".

La tesis de la perito coincide con la hipótesis de la familia del ex Mandatario, avalada en un estudio realizado por la Universidad belga de Gent , que reveló la presencia de gaz mostaza en el cuerpo de Frei Montalva y, por lo tanto, que hubo participación de terceros en su deceso.

El CASO
Eduardo Frei Montalva, Presidente de Chile entre 1964 y 1970, murió en extrañas circunstancias tras complicarse un post operatorio de una intervención de hernia de hiato realizada en diciembre de 1981 en la Clínica Santa María.

Con el retorno de la democracia, su familia, liderada por Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ha encabezado las gestiones para esclarecer los hechos que llevaron a la muerte del ex Mandatario, investigación judicial que asumió el juez Alejandro Madrid.

Durante el año 2006, la exhumación del cadáver del ex Presidente no arrojaría datos claves. Sin embargo, el 17 de agosto del mismo año, el médico Agusto Larraín -encargado de la primera intervención quirúrgica de Frei- reconoció que la muerte del ex-Presidente se debía a la acción de “una mano negra”, aludiendo a la utilización de agentes químicos.

En los últimos días, Frei Ruiz-Tagle ha hecho nuevos emplazamiento a llegar al fondo de la verdad y que se demuestre que su padre fue “asesinado” por agentes del Estado del gobierno del general Augusto Pinochet.

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